Gary Moore – Palacio de los Deportes – Madrid – 20/05/2009

Publicado en la revista Ruta66 nº 262

Pese a inexperiencia de los asistentes, que evidenciaban, en su mayoría, lustros desde la última vez que acudieron a un concierto, el entusiasmo con que recibían la presencia de Gary Moore en Madrid compensaba lo desabrido del entorno: un Palacio de los Deportes habilitado sólo en una cuarta parte para acoger al limitado público que no quiso desperdiciar esta ocasión de ver en directo a una de las leyendas vivas de Rock, reconvertido al Blues por obra y gracia de un disco que lo llevó más allá de las prietas filas hard-rockeras, el reconocido Still Got the Blues. Desde entonces han pasado veinte años, y aunque el guitarrista ha insistido hasta la saciedad en que la música del bajo Mississippi es su auténtica raíz y su fundamento, no eran pocos los que, aún esperanzados, aguardaban temas como «Out In The Fields» u «Over The Hills And Far Away», hecho que, naturalmente, no se produjo.

Gary Moore

Sí que asistimos a un fantástico recital de blues eléctrico, denso y escurridizo en momentos (como la profunda versión de «Have You Heard»), más alegre y saltarín en otros (como «Oh, Pretty Woman», con la que abrió la velada, o la festiva «The Blues Is Allright» que sirvió de primer bis), en un entorno de una desnudez tal que podría haber deslucido el espectáculo. Todo lo contrario; la parquedad de la puesta en escena se confabuló con su música permitiendo la inmersión en ella sin artificio alguno. Esto, evidentemente, no fue así para cierto sector del público, ávido de otro tipo de conciertos, para quienes la sensual interpretación del irlandés no fue bastante y no supieron o no pudieron disfrutar plenamente con su propuesta. Para el resto, quedó demostrado que Mr. Moore continúa siendo capaz de extraer de una simple nota más sentimientos que cualquier otro virtuoso de la guitarra. Para muestra, la manida «Parisienne Walkways», que, a pesar de ser tema recurrente de pinchadiscos poco imaginativos, logró lágrimas disimuladas y contención de aliento. Sólo faltó un poco de autocrítica a la hora de alargar los finales, en su onanista exploración del mástil, para que el concierto fuera perfecto.


Texto y fotografía: Almudena Eced

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