ICÓNICO – Orgullo Cultureta: el elitismo voluntario

[Publicado en la revista Playlist #2 de la editorial Mediazines – Febrero 2015]

En España se denomina “cultureta”, con cierto deje despectivo, a aquel que finge tener una gran cultura sin tenerla realmente, o, más concretamente (y ya según la todopoderosa RAE) a una “persona pretendidamente culta”. En la práctica se desprecia con este término a todo aquel que muestre el menor interés por algo que se aleje del fútbol o los reality shows, es decir, aquel que, voluntariamente, se aleje de la masa.

Todo esto surge en un ámbito en el que a todo aquel que sea medianamente inquieto, es decir, lea algún libro de Burroughs o Dan Fletcher de vez en cuando, escuche a Madeleine Peyroux o Yann Tiersen, es decir, música algo diferente de lo que te pondrían de fondo en un centro comercial o gimnasio, o posea algún tipo de inquietud artística (desde el imaginativo knitting al estudio profundo del ukelele), es tratado como alguien “diferente”, “caprichoso” o, directamente “raro”. Sobre todo entre los más jóvenes, como si fuera obligatorio acudir en masa, uniformados y sin criterio, a los centros de diversión programados de antemano. Por fortuna para el joven Icónico, imitar al resto sería una salida demasiado fácil y, por tanto, significaría condenarse a la mediocridad.

Image from page 54 of "Fancy work for pleasure and profit" (1905)

Así, hoy en día estamos asistiendo al auge de una nueva generación que ya no teme demostrar que el dinero invertido en educación por sus sacrificados padres fue bien aprovechado. Jóvenes urbanitas que conquistan poco a poco todas las parcelas culturales y de expresión artística, volcando en ellas una creatividad que sobrevive frente al consumo de masas y la vocación uniformadora de una sociedad que se conforma con su hueca monotonía.

Si la natural rebeldía juvenil es la que fuerza a cada generación de las formas de las anteriores, ¿qué hay más rebelde que salirse del bloque del conformismo y buscar más allá de los estrechos márgenes en los que pretenden encerrarlos? Y ¿qué mejor arma que el conocimiento para ello? Si su inquietud les lleva a moverse hacia la creatividad y el arte, ¿cómo no se va a buscar el reflejo en los maestros que ya recorrieron esa misma senda de inquietudes con anterioridad? Si el joven actual desea ser único y distanciarse del resto, ¿qué mejor manera que observar, estudiar y seguir los pasos de aquellos que lo consiguieron?

¿Renunciar a ser como se desea? Jamás, eso se deja para el conformista que acude a los minicines de centro comercial. El joven amante del cine se mirará en Wes Anderson cuando no directamente en Godard, el de la fotografía en Robert Jhans o Doisneau, y aquel que desee alcanzar la originalidad a través de la manufactura, volverá la vista a los increíbles bordados y pinturas de la eterna joven Grandma Moses.

Desde Icónico queremos aplaudir esa búsqueda de la individualidad a través del arte, de la expresión íntima del descontento a través de nuevas tecnologías y tendencias. Este es un nuevo universo, con sus propias reglas que, por supuesto, la generación anterior criticará. No entienden que la búsqueda de la diferencia  y la originalidad ha de pasar necesariamente por la huida de lo común, ya que cualquier mensaje, por profundo que sea, cuando es expuesto a una opinión pública, por definición sin preparar, es abducido, engullido y digerido sin asimilar. Así, un mensaje, arte o expresión que es fácilmente comprensible por la masa, deja de tener interés. Por otro lado, cuando se ataca al joven Icónico se hace desde el miedo: se tiende a ridiculizar aquello que nos avergüenza porque nos recuerda lo que pudimos llegar a ser, pero que por pereza o deseos de encajar decidimos dejar de lado. Cada vez que se señala con el dedo, se critica y desprecia, se reconoce la diferencia. Por lo tanto, se reconoce el éxito, pues de diferenciarse se trata.

Partiendo además de la base de que lo que nos guía es el DIY (Do It Yourself), sobre todo como seguro mecanismo para mantenernos al margen de la gran factoría de cultura prefabricada que consume la mayoría, es evidente que la misma idea nos guía a la hora de acceder al conocimiento de lo artístico. Así, surgen de entre nosotros grandes artistas sin necesidad de dejarse arrastrar por la alienante rigidez formativa. Desde artistas de la joyería artesanal a genios del scrapbooking, pasando por tantos maravillosos fotógrafos artísticos sin más background que su sensibilidad y su iPhone, encontrarás todo un universo de pasión creativa. Y, como cada nueva generación, esta creatividad no se verá reconocida en toda su grandeza hasta pasado el tiempo suficiente. Es el signo de los tiempos: se le acusa de individualista, de nihilista incluso. Vaya, este discurso resulta conocido: ¿no es acaso la reacción con que toda generación ataca a la siguiente cuando ve su hegemonía tambalearse?

Por eso, porque desde Icónicos sabemos que la crítica esconde envidia y admiración mal disimuladas, porque conocemos de primera mano las infinitas posibilidades que el mundo brinda al que se atreve, quiere y busca ser diferente, instamos a todos nuestros lectores y lectoras a que, alzando orgullosos la cabeza, miren a los ojos del interfecto y exclamen: “¡Sí! ¡Soy cultureta!”.

 Almudena Eced

@_Maixta_

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